Puntos clave
- Publicada en 2019 por la periodista de investigación italiana Maria Zuppello (Paesi Edizioni) y prologada por el analista Emanuele Ottolenghi (Foundation for Defense of Democracies), la obra es una de las primeras en documentar el entrelazamiento entre el radicalismo islamista y el crimen organizado en América Latina.
- Tesis: América Latina no es ni marginal ni un simple santuario, sino un espacio funcional de la economía del terrorismo mundial - a la vez «cajero automático» (financiación mediante la cocaína) y «punto ciego» (ocultación, logística, documentos falsos).
- Grupos enemigos en otros lugares - Hezbolá chií, el Estado Islámico y Al Qaeda suníes - cooperan de hecho allí porque la lógica dominante no es ideológica sino económica: es el «narcoterrorismo».
- La obra procede mediante una investigación país por país (Brasil, Colombia, Venezuela, Trinidad y Tobago, México, Ecuador, Argentina, Paraguay, Uruguay, Chile, Bolivia, Perú), tras un capítulo matriz sobre Hezbolá y la «Triple Frontera».
- Un libro exuberante, rico en casos nombrados y en fuentes judiciales - pero cuyas afirmaciones, la autora lo reconoce, se apoyan en algunos casos en fuentes de inteligencia anónimas y siguen siendo «difíciles de corroborar».
1. Presentación de la obra y de la autora
Maria Zuppello es una periodista e investigadora italiana instalada en América del Sur, especialista en terrorismo y crimen organizado. La yihad tropical apareció en 2019 en Paesi Edizioni, en la colección «Machiavelli». La referencia exacta del original es: Maria Zuppello, Il Jihad ai Tropici. Il patto tra terrorismo islamico e crimine organizzato in America Latina, Paesi Edizioni (col. Machiavelli), Roma, 2019. La obra se presenta como el fruto de varios años de investigación y de trabajo de campo, y aspira, según su prologuista, a ser «un punto de partida significativo» sobre un tema durante mucho tiempo tabú.
El prólogo está firmado por Emanuele Ottolenghi, investigador sénior de la Foundation for Defense of Democracies (Washington), quien inscribe el libro en la estela de un estudio italiano pionero («Sáhara, desierto mafioso y yihad») y resume su aportación: revelar «los estrechos vínculos entre la mafia local y los financiadores del terrorismo islámico», con policías, jueces, aduaneros y responsables políticos que garantizan «la perennidad tanto de la ideología como del comercio ilegal». Zuppello añade su propio prólogo narrativo, que marca el tono: un «viaje entre el yihadismo y el crimen organizado transnacional», desde el puerto de Santos - de donde partiría cerca del 80 % de las drogas latinoamericanas con destino a Europa - hasta la geografía de la coca, «bitcoin de la era moderna» cuyos ingresos «pueden financiarlo todo, desde campañas presidenciales hasta la yihad» (el mercado mundial de las drogas ilícitas está estimado por la ONUDD en más de 320 000 millones de dólares al año).
2. La tesis: América Latina, «cajero automático» y «punto ciego» de la yihad global
El núcleo del argumento cabe en una imagen: América Latina cumple dos funciones complementarias para el terrorismo internacional. Primero una función de financiación - «la cocaína es para los islamistas lo que la heroína es para los talibanes» -; después una función de ocultación, siendo las playas caribeñas o brasileñas «el último lugar que uno imaginaría como escondite de yihadistas». De ahí la imagen, acuñada por la autora, de los «yihadistas caipiriña».
La demostración se apoya en una inversión: en el subcontinente, organizaciones ideológicamente opuestas deponen las armas y se reparten el mismo «pastel sucio». Zuppello ve en ello una «alianza impensable en otros lugares» entre chiíes (Hezbolá, proxy iraní) y suníes (Al Qaeda, luego el Estado Islámico), unidos no por la fe sino por «el reparto de ventajas ilícitas» y por «el tráfico a través de una naturaleza hostil y desconocida» (selva impenetrable, desierto implacable). Una palabra lo resume todo: «narcoterrorismo», acuñada en los años 1980 por el presidente peruano Belaúnde Terry a propósito de Sendero Luminoso.
Un segundo hilo recorre todo el libro: la «alianza rojo-verde» entre la izquierda bolivariana y el islamismo, soldada por la «resistencia al imperialismo estadounidense». El eje Teherán-Caracas habría abierto a Irán, a los Guardianes de la Revolución y a Hezbolá la puerta de la región, convirtiéndose Venezuela en una «plataforma» para los agentes iraníes; la autora vincula a esta matriz a Chávez y Maduro, pero también a Morales, Correa, los Castro y Lula da Silva.
3. Metodología y fuentes
La obra pertenece al periodismo de investigación. Zuppello moviliza un material abundante: informes del Departamento de Estado y del Tesoro estadounidenses (designaciones de «narcotraficante especialmente designado», listas terroristas de la OFAC), comparecencias ante el Congreso (Roger Noriega, Robert Pittenger), investigaciones de la DEA («proyecto Cassandra», operación «Titán»), trabajos de los magistrados antimafia italianos (Nicola Gratteri, DIA), testimonios de antiguos responsables (el exagente de la DEA Michael Braun, el almirante Kurt Tidd del Southcom), expedientes judiciales locales (las operaciones brasileñas «Hashtag», «Mendaz», «Atila»), y numerosas fuentes de prensa. A ello se añade un auténtico trabajo de campo - la autora describe, por ejemplo, su investigación en Desaguadero, aldea fronteriza andina a 3800 metros de altitud.
La estructura es clara: tras el preámbulo y el prólogo, un capítulo matriz («Al principio, estaba Hezbolá») fija el marco, y luego doce capítulos por país declinan la misma rejilla - comunidad musulmana y financiaciones extranjeras, redes del nexo criminalidad-terrorismo, casos nombrados, operaciones e incautaciones.
4. Arquitectura - la vuelta al continente
«Al principio, estaba Hezbolá»
El capítulo fundacional traza la implantación del «Partido de Dios» a finales de los años 1980, «justo después del intento infructuoso de la OLP» y la amistad de Gadafi con Venezuela. Su eje es la «Triple Frontera» (Brasil-Argentina-Paraguay), 2500 km² en la confluencia del Paraná y el Iguazú, rica en una densa comunidad árabe y libanesa, «tierra de nadie» donde Hezbolá «planificó y financió» los dos atentados de Buenos Aires (embajada de Israel, 1992; AMIA, 1994) y adonde Osama bin Laden y Jalid Sheij Mohammed se habrían desplazado en 1995. La periodista expone la mecánica financiera: la cocaína «moneda» de Hezbolá (Michael Braun evoca «el sistema de blanqueo más sofisticado jamás visto»), la «Business Affairs Component» (BAC) de su organización de seguridad exterior, los enlaces con los cárteles colombianos (FARC), mexicanos (Los Zetas) y el brasileño PCC, hasta la alianza inédita - revelada por la operación italiana «Stammer» (2017) - entre Hezbolá y la 'ndrangheta calabresa.
Brasil, una plataforma esencial para la yihad europea
Es el capítulo más desarrollado de la obra. La autora sigue en él al predicador trinitense Imran Hosein (llegado a São Paulo en 2014, a Recife 48 horas antes del Bataclan en 2015) y su papel en la radicalización de Samy Amimour, uno de los terroristas del Bataclan; el paso por São Paulo de la «célula de Aveiro» (Tazi, el-Hanafi, Boukal) vinculada a los atentados de París y Bruselas; y sobre todo la operación «Hashtag» (julio de 2016), primera operación contra una célula del Estado Islámico en América Latina, desmantelada en vísperas de los Juegos de Río. La autora restituye minuciosamente a sus protagonistas - conversos brasileños, jóvenes y de medios modestos, con pocos conocimientos del islam pero dispuestos a la yihad armada - y las figuras más curtidas (Ahmad al Kathib, Mohamad Mounir Zakaria). Documenta por fin la cara criminal: el PCC y el Comando Vermelho, la frontera de Ponta Porã, y las redes «halal-cocaína» (cocaína disimulada en cargamentos de carne halal en el puerto de Santos, caso El Bouchi/Minerva Foods).
Colombia, Venezuela: la coca y el narco-Estado
Colombia, primer productor mundial de cocaína y «patria de Pablo Escobar», se presenta como un «cajero automático inagotable»: mezquita saudí-catarí de Maicao, conversiones entre los indígenas wayú, comunidad chií de Buenaventura formada en Qom, presencia del Yamaat al-Tabligh y del IHH, pero también la trayectoria de las FARC («ejemplo por excelencia» del narcoterrorismo) y sus disidencias, sin olvidar los vínculos documentados entre cárteles colombianos, 'ndrangheta y Hezbolá (operación «Titán», 2008; el financiero Chekry Harb). Venezuela ocupa un lugar central: narco-Estado del cártel «Los Soles», expulsión de la DEA (2005), eje con Irán y Siria, red de Tareck El Aissami (expedición de miles de pasaportes), figuras de Hezbolá (Ghazi Nassereddine), isla de Margarita transformada en base de entrenamiento, y hasta la estancia en Venezuela del teórico de Al Qaeda Abu Musab al-Suri.
Trinidad y Tobago: el hogar de los combatientes extranjeros
El capítulo dedicado a este archipiélago caribeño es uno de los más impactantes: Trinidad y Tobago aportó el mayor contingente de combatientes extranjeros del hemisferio occidental por habitante - un centenar de salidas hacia Siria desde 2015, sobre 1,3 millones de habitantes. La autora muestra el arraigo de un extremismo que mezcla la herencia del movimiento de Malcolm X, el yihadismo de Al Qaeda y un salafismo reciente, el papel de la revista Dabiq del Estado Islámico, la figura del combatiente Shane Crawford y el complot frustrado contra el carnaval de 2018.
México, Argentina, Paraguay y las periferias
México es visto como la puerta de entrada hacia Estados Unidos: cárteles (Sinaloa, Los Zetas, Jalisco), campos de entrenamiento vinculados a Hezbolá, tráfico de seres humanos, y el caso emblemático de Ayman Joumaa - ilustración, vía la operación «Cassandra», de un Hezbolá convertido en «la Cosa Nostra con esteroides». Argentina, único país del subcontinente golpeado por atentados islamistas probados (embajada de Israel 1992, AMIA 1994), concentra los hechos más graves: el fiscal Alberto Nisman, asesinado en 2015 la víspera de su declaración contra la presidenta Cristina Kirchner, el papel de Irán y de Mohsen Rabbani, la figura del traficante de armas Monzer al-Kassar. Paraguay - y su ciudad de Ciudad del Este, «Casablanca sudamericana» donde el blanqueo alcanzaría la mitad del PIB nacional - alberga el clan Barakat y la matriz de la «reunión» Al Qaeda-Hezbolá de 2000.
Los capítulos más cortos completan el cuadro. Ecuador (política de fronteras abiertas bajo Correa, corredor migratorio, caso Seham al Salkhadi vinculado al Bataclan); Uruguay (la «Suiza» del blanqueo, acogida de antiguos detenidos de Guantánamo, entre ellos Abu Wa'el Dhiab); Chile (vínculos singulares con el salafismo británico, los puertos de Iquique, una comunidad chií financiada por Irán); Bolivia («narco-Estado», expulsión de la DEA en 2008, presencia iraní, «banderas de conveniencia» interceptadas en el Mediterráneo con cargamentos destinados a Dáesh); y por fin Perú y la «nueva triple frontera» andina (Chile-Perú-Bolivia), menos visible, en la que Hezbolá penetraría a su vez.
5. Comentario del CERIF
La aportación. La yihad tropical tiene el mérito considerable de haber desbrozado, ya en 2019, un terreno que la investigación francófona ignoraba casi por completo. Su intuición central - la convergencia económica y logística de grupos enemigos en el plano doctrinal, en torno al tráfico de cocaína - es sólida y esclarecedora; ofrece una rejilla de lectura coherente a una masa de hechos dispersos. La fuerza del libro reside en su densidad documental: cada afirmación se apoya en un caso nombrado, una operación policial, una designación del Tesoro, un proceso. La restitución del «modelo» de la Triple Frontera y del papel bisagra de Brasil es particularmente convincente.
Los límites. La obra pertenece al periodismo de investigación, no a la ciencia social, y hay que leerla como tal. La principal reserva de método reside en la heterogeneidad de las pruebas: los hechos judicialmente establecidos (condenas, sanciones, incautaciones) conviven con afirmaciones que la propia autora juzga «difíciles de corroborar» - ante todo las presuntas visitas de bin Laden y de Jalid Sheij Mohammed a la Triple Frontera -, sin que la frontera entre ambas sea siempre nítida.
Alcance. Esta reserva no invalida la obra: precisa su uso. La yihad tropical vale como cartografía inaugural y como reservorio de pistas - no como demostración cerrada. Documenta de manera convincente que América Latina se ha convertido en una infraestructura compartida del crimen transnacional donde el islamismo encuentra financiación y refugio.
Dr. Florence Bergeaud-Blackler
Antropóloga, investigadora del CNRS (HDR)
Presidenta fundadora del CERIF - Centre Européen de Recherche et d'Information sur le Frérisme
cerif.eu