Nota preliminar y metodología
El presente informe es una síntesis razonada y fiel de los argumentos desarrollados por la periodista e investigadora italiana Maria Zuppello en cuatro textos redactados entre 2019 y 2024. No se trata, por tanto, de una investigación independiente, sino de una restitución ordenada de su demostración, de sus fuentes y de sus estudios de caso.
Los cuatro textos utilizados son: (1) el artículo de síntesis «The Threat of Islamic Radicalism in Latin America» (Diálogo, 21 de octubre de 2024); (2) la reseña de Emili J. Blasco del libro de Zuppello «Il Jihad ai Tropici. Il patto tra terrorismo islamico e crimine organizzato in America Latina» (Paese Edizioni, Roma, 2019); (3) «Iran Is Connected to Failed Hezbollah Attacks in Latin America» (Investigative Project on Terrorism, 13 de marzo de 2024); y (4) «South America's Jihadists: A Look at US-Designated Al-Qaeda Affiliate Networks in Brazil and the Tri-Border Area» (15 de febrero de 2022).
Reservas metodológicas. La propia autora señala que varias alegaciones - en particular las presuntas visitas de Osama bin Laden y Khalid Sheikh Mohammed a la región de la Triple Frontera en los años 1990 - se basan en fuentes de inteligencia anónimas y siguen siendo «difíciles de corroborar». Estos elementos se restituyen como tales, con su grado de incertidumbre. El informe distingue en la medida de lo posible los hechos judicialmente establecidos (condenas, sanciones del Tesoro estadounidense, operaciones policiales) de las hipótesis analíticas.
Posicionamiento. La demostración de Zuppello se inscribe en una escuela de análisis (próxima a think tanks como la Foundation for Defense of Democracies) atenta a la amenaza iraní y al nexo entre terrorismo y crimen organizado en América Latina.
Síntesis ejecutiva
La demostración central de Maria Zuppello es que América Latina no es ni una tierra marginal ni un simple santuario para el yihadismo mundial, sino un espacio funcional integrado en la economía del terrorismo internacional: a la vez «cajero automático» (financiación) y «punto ciego» (ocultación, repliegue, preparación de atentados).
Seis constataciones estructuran su demostración:
- Una amenaza bicéfala pero convergente. Hezbolá (proxy chií de Irán) y el Estado Islámico (ISIS, suní) son ideológicamente opuestos, pero comparten en América Latina un mismo terreno: aumento del antisemitismo desde la guerra de Gaza, visión antioccidental, reclutamiento de locales y proselitismo en las comunidades autóctonas.
- Un giro estratégico: el reclutamiento de «locales». La operación Trapiche (policía federal brasileña, noviembre de 2023) reveló un nuevo método de Hezbolá: subcontratar los atentados a reclutas locales sin compromiso ideológico, para diluir la responsabilidad y hacer pasar un atentado por un crimen de odio antisemita.
- Un modelo de proselitismo sobre las vulnerabilidades sociales. En Perú (centro Inkarri-Islam) como en la Amazonía brasileña, las redes explotan la pobreza y la marginación de las comunidades indígenas - un «modelo Afganistán/Pakistán» trasladado a los Andes y a la selva.
- Una financiación apoyada en el crimen organizado. Blanqueo mediante criptomonedas, contrabando (cigarrillos electrónicos, tabaco), tráfico de cocaína, sector halal: el nervio de la guerra pasa por una alianza de hecho con las organizaciones criminales latinoamericanas.
- Cabezas de puente geográficas antiguas. La Triple Frontera (Brasil-Paraguay-Argentina) sigue siendo el epicentro histórico de la financiación de Hezbolá; Trinidad y Tobago constituye el mayor contingente de combatientes extranjeros del hemisferio por habitante; la Venezuela chavista ha servido de «hub» iraní.
- Un vacío jurídico y un obstáculo político. Solo cinco de los treinta y tres países de América Latina y el Caribe han designado a Hezbolá como organización terrorista. Brasil no lo ha hecho, y la posición antiisraelí del presidente Lula es presentada por la autora como un factor agravante.
1. Marco general: una yihad «tropical»
El punto de partida de Zuppello, tal como se resume en la reseña de su libro Il Jihad ai Tropici (2019), es un descentramiento de la mirada. Se asocia espontáneamente la yihad con Oriente Medio, el Sahel africano o la zona Afganistán-Pakistán-India. Pero América Latina también ocupa un lugar en esta geografía - aunque de un modo particular.
La región desempeña allí dos papeles complementarios. Primero un papel de financiación: la cocaína es para los islamistas lo que la heroína es para los talibanes, un recurso del que sacan provecho. Luego un papel de ocultación: las playas caribeñas o brasileñas son «el último lugar que uno imaginaría como escondite de yihadistas». De ahí la imagen, acuñada por la autora, de los «yihadistas caipiriña»: elementos radicalizados que viven con aparente normalidad en el contexto latinoamericano, pero insertos en redes criminales más siniestras de lo que el apodo deja pensar.
El subtítulo de la obra - «el pacto entre terrorismo islámico y crimen organizado en América Latina» - condensa la demostración. Brasil se identifica como el eje de las conexiones con el resto de la región y con las estructuras internacionales de los diversos grupos yihadistas. Zuppello documenta en particular el vínculo entre el predicador salafista Imran Hosein y la radicalización de Samy Amimour, uno de los terroristas del atentado del Bataclan (París, 2015), así como las ramificaciones de los brasileños detenidos durante la operación Hashtag, en vísperas de los Juegos Olímpicos de Río (2016).
La pregunta que plantea es doble: ¿se convertirá América Latina en «el nuevo cajero automático de la yihad global»? ¿O en «otra cosa: un escondite para combatientes extranjeros en fuga, o una nueva plataforma de atentados - o ambas cosas»?
2. El reclutamiento: de la diáspora a los «locales»
2.1 El reclutamiento de ciudadanos locales (Hezbolá e ISIS)
Según Emanuele Ottolenghi (Foundation for Defense of Democracies), citado por la autora, la operación Trapiche - que, en noviembre de 2023, frustró una serie de ataques de Hezbolá contra comunidades judías en Brasil - sacó a la luz una estrategia inédita del proxy iraní: el reclutamiento de «locales» para cometer los atentados. La lógica se describe explícitamente como un cambio de doctrina: externalizar la responsabilidad penal en terceros.
«Con la multiplicación de los episodios de antisemitismo en el mundo, un ataque exitoso podría haberse disfrazado de crimen de odio urdido por extremistas locales, en lugar de una operación orquestada por Hezbolá.» - Emanuele Ottolenghi (Foundation for Defense of Democracies)
Esta subcontratación no es nueva del lado iraní: ya en 2021, tres ciudadanos azerbaiyanos intentaron asesinar a la disidente Masih Alinejad en Nueva York; el mismo año, un agente iraní reclutó a dos delincuentes colombianos para atacar a empresarios y diplomáticos israelíes y estadounidenses.
Del lado del ISIS, la radicalización pasa sobre todo por Internet. Zuppello cita el caso de Fábio Samuel da Costa Oliveira, de 20 años, condenado en julio de 2024 a siete años de prisión por terrorismo y captación de menores: junto a un amigo, radicalizado en línea, planeaba ataques contra las embajadas israelí y estadounidense en Brasil e intentaba reclutar adolescentes de São Paulo y Río. En Argentina, en agosto de 2024, se desmanteló una red yihadista local en la provincia de Mendoza, que utilizaba redes sociales y mensajería para difundir la propaganda del ISIS y preparar ataques contra objetivos judíos.
Distinción analítica clave, planteada por Rashmi Singh (Pontificia Universidade Católica de Minas Gerais): «La gran diferencia es que los locales reclutados por Hezbolá no tienen, hasta ahora, ningún compromiso ideológico con la organización, a diferencia de los jóvenes radicalizados por el ISIS.» Hezbolá compra ejecutores; el ISIS convierte militantes.
2.2 El proselitismo en las comunidades autóctonas
El segundo frente del reclutamiento apunta a las poblaciones indígenas, sobre el terreno de la pobreza y la marginación. Dos estudios de caso estructuran la demostración.
El Perú y el centro Inkarri-Islam. En octubre de 2023, el coronel Max Anhuamán, entonces jefe de la dirección antiterrorista peruana (Dircote), afirmó que las manifestaciones políticas de la época habían sido infiltradas por jóvenes peruanos radicalizados en Irán. Señalaba como reclutador a Edwar Quiroga Vargas, activista indígena peruano que, según Ottolenghi, «se convirtió al islam chií y estudió tres meses en Irán con Mohsen Rabbani» - el cerebro del atentado de la AMIA (Buenos Aires, 1994, 85 muertos). De vuelta en Perú, Quiroga Vargas fundó Inkarri-Islam, el primer centro cultural chií del país.
«Inkarri-Islam encarna perfectamente la estrategia iraní de fusión de las enseñanzas indígenas tradicionales con el islam chií revolucionario. Al yuxtaponer relatos similares - la creencia chií en el retorno del Mahdi y los mitos indígenas como el retorno del Inca - Quiroga dio a su centro una fachada de legitimidad mientras perseguía una agenda radical por cuenta de Irán.» - Emanuele Ottolenghi
La Amazonía brasileña. Una red de salafistas - la misma ideología que la del ISIS - fue descubierta recientemente en el estado de Amazonas: convertía a jóvenes indígenas y los llevaba a Turquía. Rashmi Singh ve en ello la reproducción de un esquema probado:
«Lo que resalta es que el nivel dramático de pobreza en la Amazonía se explota, y que estas comunidades indígenas están completamente privadas de derechos y no reciben una educación adecuada de las instituciones. Es exactamente el modelo utilizado en Afganistán y Pakistán cuando se reclutaba a jóvenes para la yihad en las madrasas.» - Rashmi Singh (PUC Minas Gerais)
3. La financiación ilícita y el nexo con el crimen organizado
Para Zuppello, el pilar de la presencia yihadista en América Latina es financiero. Hezbolá e ISIS convergen allí de nuevo en torno a actividades ilícitas, en primer lugar el blanqueo mediante criptomonedas.
3.1 Blanqueo, criptomonedas y contrabando
La segunda fase de la operación Trapiche destapó una red de blanqueo de varios millones montada por Hezbolá a través de tiendas de tabaco. Las cuentas bancarias abiertas por sus miembros para ocultar parte de los beneficios del contrabando de cigarrillos electrónicos se insertaban en un dispositivo gestionado por delincuentes brasileños, que blanqueaba miles de millones de reales mediante criptomonedas.
El recurso a los criptoactivos se presenta como un eslabón vulnerable explotado también por las distintas ramas del ISIS - el atentado del Crocus City Hall en Moscú (22 de marzo de 2024, más de 140 muertos) fue así financiado en criptomonedas. Lucas Webber (Tech Against Terrorism; The Soufan Center) prolonga el razonamiento:
«En otras partes del mundo, se ve a ramas y miembros del ISIS recaudar criptomonedas en línea. Es por tanto probable que estas redes latinoamericanas ampliadas puedan aumentar su recaudación de fondos de este modo. El ISIS participa también en los mercados ilícitos (…), lo que podría convertirse en una tendencia creciente en América Latina.» - Lucas Webber (Tech Against Terrorism / The Soufan Center)
Jessica Davis (Insight Threat Intelligence) subraya la dificultad operativa que de ello se deriva: la naturaleza dispersa de estas redes hace que «la mayoría de las personas que envían fondos son desconocidas para los servicios de seguridad, lo que hace muy difícil detener los movimientos de dinero antes de un atentado».
3.2 La diáspora libanesa, el halal y los circuitos históricos
La reseña de la obra de 2019 documenta la profundidad histórica de estos circuitos. El tráfico ilícito genera millones de dólares de dinero negro blanqueados por circuitos internacionales, con un papel central de las «comunidades de la diáspora libanesa» implantadas en La Guaira, en la isla de Margarita (Venezuela), en la zona franca de Colón (Panamá) y en la Triple Frontera.
Zuppello insiste también en el sector halal y sus certificaciones, en crecimiento exponencial, que las autoridades antiterroristas de varios países sospechan que sirven de cobertura para la financiación del terrorismo y el blanqueo. El comercio de carne halal habría servido en particular de cobertura a decenas de inspectores de carne iraníes instalados de forma duradera en la región. Estas investigaciones contribuyeron a que varios países latinoamericanos reconocieran por primera vez, en 2019, a Hezbolá como grupo terrorista.
4. La conexión iraní y la Triple Frontera
4.1 El eje Teherán-Caracas y la alianza «rojo-verde»
En su prólogo a la obra de Zuppello, Ottolenghi destaca la asociación entre elementos yihadistas y ciertos sectores de la izquierda latinoamericana, en particular la izquierda bolivariana. El mensaje extremista, escribe, «difiere poco de la retórica de revolución antiimperialista de la izquierda radical, profundamente arraigada desde hace décadas en América Latina».
Es el cimiento de la «alianza rojo-verde»: su tema aglutinador es la «resistencia al imperialismo estadounidense». El análisis sostiene que la creación de una alianza estratégica entre Teherán y Caracas abrió a Irán, a los Guardianes de la Revolución y a Hezbolá la puerta de la región, convirtiéndose Venezuela en un «hub» para los agentes iraníes. Desde la llegada de Hugo Chávez al poder, la convergencia venezolano-iraní habría facilitado la obtención de pasaportes venezolanos por radicales islamistas, que también habrían participado en el tráfico de cocaína en el que el propio Estado venezolano se habría implicado.
4.2 La Triple Frontera: el epicentro financiero histórico
La Triple Frontera (Brasil-Paraguay-Argentina) es la referencia obligada en cuanto se trata de Hezbolá en América Latina. Los atentados de Buenos Aires - la embajada de Israel (1992) y la AMIA (1994) - tuvieron allí su origen operativo, y desde entonces los vínculos financieros de este «rincón» geográfico con el grupo chií han sido ampliamente documentados.
El fiscal argentino Alberto Nisman, asesinado en 2015, había alertado en su informe de 2013 sobre las redes terroristas iraníes del papel central de Trinidad y Tobago en los proyectos iraníes, y había establecido el vínculo del trinitense Kareem Ibrahim - condenado a cadena perpetua por el intento de atentado contra el aeropuerto JFK de Nueva York (2007) - con el régimen iraní y con Yasin Abu Bakr, fundador del grupo Jamaat al-Muslimeen (autor de un intento de golpe de Estado en las Antillas en 1990).
4.3 La operación Trapiche: la «mano» de Irán detrás de Hezbolá
El artículo de marzo de 2024 profundiza en la dimensión iraní de Trapiche. Según documentos de la policía federal brasileña obtenidos por el Investigative Project on Terrorism, los dos cerebros buscados por Interpol - Mohamad Khir Abdulmajid (sirio nacionalizado brasileño) y Haissam Houssim Diab (libanés) - tenían sólidos vínculos con el Centro Cultural Islámico Benéfico de Brasilia (CCBIB), centro chií financiado por Irán desde 2019. Abdulmajid fue su principal promotor en 2019, permaneciendo al mismo tiempo ausente de la estructura oficial - una retirada analizada como deliberada.
La cadena clerical está en el corazón de la demostración. Los estatutos del centro se inspiraban en un proyecto del jeque Mohammed Sadeq Maadel (Moaddel Ebrahimi), durante mucho tiempo mano derecha de Bilal Mohsen Wehbe - designado en 2010 por el Tesoro estadounidense como «principal representante de Hezbolá en América del Sur, responsable de la supervisión del contraespionaje del grupo en la zona de la Triple Frontera». Un informe del International Institute for Counter-Terrorism (Universidad Reichman) sostiene que Ebrahimi podría pertenecer a la jerarquía clerical de Hezbolá, incluso a su nuevo Departamento de Relaciones Exteriores (FRD), haciendo de él no un simple guía espiritual sino posiblemente un «oficial de caso» (handler) que conecta Teherán con las comunidades chiíes de todo el mundo.
5. Hezbolá: la imbricación operativa con el narcotráfico
El artículo de marzo de 2024 detalla la arquitectura financiera del plan brasileño. Al no poder honrar las sumas prometidas a sus reclutas, Diab y Abdulmajid - pequeños comerciantes de la diáspora chií local, además emparentados - llevaron a la policía a interrogarse sobre el origen de los fondos.
La respuesta remite a la organización interna de Hezbolá: la External Security Organization (ESO), encargada de los atentados internacionales, habría financiado el complot brasileño a través de su filial, el Business Affairs Component (BAC), que supervisa el tráfico de droga y el blanqueo para financiar las actividades terroristas, la compra de armas y el apoyo a las familias de los combatientes.
Las conexiones criminales de Diab están trazadas con precisión: vínculo con el traficante libanés Akram Abed Ali Kachmar (registro en Ciudad del Este, Paraguay, 2017); pertenencia a la red de tráfico dirigida por el financiero de Hezbolá Ali Issa Chamas (condenado a 42 meses en Miami por tráfico de cocaína hacia Estados Unidos, y de nuevo en Paraguay); vínculos telefónicos con casas de cambio, entre ellas Chams Exchange, sancionada por el Tesoro estadounidense en 2019 por blanqueo de narcodólares entre una decena de países; contactos con Sobhi Fayad, financiero de Hezbolá en la Triple Frontera, sancionado ya en 2006.
6. Trinidad y Tobago y el Caribe: un foco subestimado
Zuppello dedica un desarrollo específico a Trinidad y Tobago, que un asesor del Ministerio de Seguridad Nacional, Sanjay Badri-Maharaj, describe como «un nido de ideas radicales, especialmente ligadas al Estado Islámico».
El hecho llamativo: estas islas caribeñas aportaron el mayor número de combatientes extranjeros por habitante de todo el hemisferio occidental - al menos 130 personas que fueron a engrosar las filas del ISIS, la mayoría muertas en combate o detenidas en los campos de Siria e Irak. Sin embargo, el extremismo sigue creciendo allí.
La autora subraya tres factores de riesgo regional. Primero, la aparición de nuevas bandas criminales de inspiración islamista (como «Unruly ISIS»), que toman el relevo del histórico Jamaat al-Muslimeen. Luego, la densidad del fenómeno de las bandas: según el informe 2024 de la ONUDD, en 2023 se registraron en el país 186 bandas y alrededor de 1.700 miembros presuntos, casi todos integrados en estructuras más amplias. Por último, la ausencia de obligación de visado para los trinitenses que viajan por el resto del Caribe, que hace correr el riesgo de una difusión regional de la amenaza, exacerbada por el conflicto en Oriente Próximo.
Zuppello señala por último una paradoja estratégica: el ISIS y el ISIS-KP, ideológicamente opuestos a Hezbolá y a Irán, «se benefician sin embargo de este conflicto y de los sentimientos hostiles en el mundo musulmán respecto al conflicto israelo-palestino, que utilizan para aumentar su reclutamiento, su propaganda y su recaudación de fondos» (Lucas Webber).
7. Al Qaeda en Brasil y en la Triple Frontera: la profundidad histórica
El artículo de febrero de 2022 documenta el anclaje más antiguo: el de Al Qaeda. El 22 de diciembre de 2021, el Tesoro estadounidense añadió a su lista terrorista una red brasileña de individuos y sociedades vinculados a Al Qaeda: Haytham Ahmad Shukri Ahmad Al-Maghrabi (egipcio nacionalizado, instalado en Brasil en 2015, presentado como uno de los primeros miembros de la red y agente de enlace con Ahmed Mohammed Hamed Ali, jefe de las operaciones paramilitares de Al Qaeda para Afganistán, implicado en los atentados de 1998 contra las embajadas estadounidenses en Tanzania y Kenia); Mohamed Sherif Mohamed Awadd (llegado en 2018, implicado en la impresión de moneda falsa); y Ahmad Al-Khatib (jeque de origen libanés, en Brasil desde hace 32 años, presidente de la ONG «Livro Aberto» de ayuda a los refugiados sirios).
El caso Al-Khatib ilustra el «doble juego» de los facilitadores. Sancionado por Washington como facilitador financiero de Al Qaeda, fue además investigado (sin ser imputado) por la justicia brasileña en la operación Hashtag - la red proEstado Islámico desmantelada en 2016 antes de los Juegos de Río, sobre alerta del FBI. En el grupo de Telegram «Defenders of Sharia», algunos miembros lo citaban entre las escasas «autoridades religiosas» de Brasil que compartían su visión y apoyaban al ISIS. Negó toda implicación («Al Qaeda ni siquiera existe en Brasil; esa gente de Estados Unidos tiene una imaginación hollywoodiense»).
Zuppello extrae de ello una conclusión analítica mayor: en América Latina, muchos individuos trabajan para varias organizaciones terroristas a la vez, aunque estos grupos se enfrenten en otras partes del mundo.
«Para los extremistas islamistas, América Latina sirve de cajero automático para la yihad - un lugar para financiar las actividades terroristas, hacer pasar cocaína y operadores con vistas a eventuales ataques en suelo estadounidense, y blanquear dinero. Esto explica el doble papel de estos facilitadores, disponibles para grupos rivales. No tienen ninguna razón para combatirse; al contrario, es más ventajoso colaborar y compartir el mercado ilícito latinoamericano.» - Maria Zuppello
El artículo recuerda los hitos históricos (relatados con prudencia por la autora): el testimonio ante el Congreso de Roger Noriega (2011) que vinculaba al jeque Khaled Taky El Din con la red de Hezbolá en la Triple Frontera y evocaba la presunta acogida de Bin Laden y de Khalid Sheikh Mohammed en 1995; las agendas de Abu Zubaydah (2002) que mencionaban un número paraguayo (Ali Nizar Dahroug, acusado de haber enviado diez millones de dólares para financiar a Al Qaeda y a Hamás); el financiero de Hezbolá Assad Ahmad Barakat, con presuntos vínculos con Bin Laden; o incluso Khaled Hussein Ali, presentado como el jefe de la rama de propaganda en línea de Al Qaeda (Jihad Media Battalion) desde Brasil. La autora precisa que varios de estos elementos - entre ellos la visita de Bin Laden a Foz do Iguaçu - siguen siendo «difíciles de verificar».
8. El vacío jurídico y el obstáculo político
El hilo conductor de los cuatro textos es la existencia de un vacío jurídico que garantiza una casi impunidad. Dos ilustraciones vuelven con insistencia.
La no retroactividad de la ley antiterrorista brasileña. En el caso Hashtag, Al-Khatib y dos coimputados (Antônio Andrade, Vitor Barbosa) no fueron imputados «porque, a pesar de la abundancia de pruebas de apoyo y promoción del Estado Islámico, todas las conversaciones grabadas eran anteriores a la entrada en vigor de la ley 13.260/2016». Brasil no dispuso de una legislación antiterrorista hasta marzo de 2016, no retroactiva, y de un decreto que validaba las sanciones de la ONU contra Al Qaeda y el ISIS hasta julio de 2016. Del mismo modo, Khaled Hussein Ali, detenido en 2009, solo pasó 21 días en prisión por falta de tipo penal aplicable.
La no designación de Hezbolá. Solo cinco de los treinta y tres países de América Latina y el Caribe han designado oficialmente a Hezbolá como organización terrorista - Brasil no está entre ellos. Por eso Zuppello considera poco probable que Diab y Abdulmajid, refugiados en el Líbano, sean condenados en virtud de la legislación antiterrorista brasileña.
El factor político. La autora relaciona este vacío con la coyuntura política. Informa, citando a la Federación Israelita del Estado de São Paulo, de un aumento de los incidentes antisemitas en Brasil, que pone en relación con las declaraciones del presidente Lula da Silva acusando a Israel de «genocidio» en Gaza - declaraciones que valieron a Lula ser declarado persona non grata por el jefe de la diplomacia israelí. Según ella, «este vacío jurídico, combinado con la postura antiisraelí de Lula, podría crear nuevas amenazas, no solo en Brasil sino en toda América Latina».
9. Evaluación de conjunto y puntos de vigilancia
Al término de esta síntesis, la demostración de Zuppello puede resumirse en una fórmula: América Latina se ha convertido en una infraestructura compartida del terrorismo transnacional, donde grupos enemigos en otras partes (Hezbolá chií, ISIS y Al Qaeda suníes) cooperan de hecho porque la lógica dominante allí no es ideológica sino económica y logística.
Cuatro dinámicas merecen, según sus trabajos, una vigilancia particular:
- La convergencia terrorismo-crimen organizado, que hace las redes resilientes y difíciles de calificar jurídicamente (delito común vs. terrorismo).
- La externalización hacia reclutas locales, que difumina la atribución de los atentados y explota el aumento del antisemitismo como pantalla.
- El ataque a las poblaciones vulnerables (indígenas andinos y amazónicos), trasposición de un modelo de radicalización probado en otras partes.
- Los puntos ciegos institucionales: vacíos legislativos, no designación de Hezbolá, libre circulación caribeña, opacidad de los criptoactivos y de las donaciones religiosas no fiscalizadas.
La autora recomienda, tras la toma de Kabul por los talibanes (agosto de 2021) que trastocó los equilibrios, un refuerzo de los controles no solo en la Triple Frontera sino en el conjunto del subcontinente, con una atención particular a los flujos financieros nacionales e internacionales y a las donaciones religiosas no gravadas, que en gran medida escapan al seguimiento de las instituciones financieras.
Fuentes primarias
Corpus de Maria Zuppello analizado:
- Maria Zuppello, «The Threat of Islamic Radicalism in Latin America», Diálogo Américas, 21 de octubre de 2024.
- Emili J. Blasco (reseña), «The caipirinha jihadists» - sobre Maria Zuppello, Il Jihad ai Tropici. Il patto tra terrorismo islamico e crimine organizzato in America Latina, Paese Edizioni, Roma, 2019, 215 pp.
- Maria Zuppello, «Iran Is Connected to Failed Hezbollah Attacks in Latin America», Investigative Project on Terrorism (IPT), 13 de marzo de 2024.
- Maria Zuppello, «South America's Jihadists: A Look at US-Designated Al-Qaeda Affiliate Networks in Brazil and the Tri-Border Area», 15 de febrero de 2022.
Expertos e instituciones citados por la autora: Emanuele Ottolenghi (Foundation for Defense of Democracies); Rashmi Singh (PUC Minas Gerais); Lucas Webber (Tech Against Terrorism / The Soufan Center); Jessica Davis (Insight Threat Intelligence); Sanjay Badri-Maharaj (Ministerio de Seguridad Nacional de Trinidad y Tobago); el difunto fiscal Alberto Nisman; International Institute for Counter-Terrorism (Universidad Reichman); ONUDD (informe 2024 sobre las bandas caribeñas); U.S. Department of the Treasury (designaciones 2006, 2010, 2019, 2021).
Dr. Florence Bergeaud-Blackler
Antropóloga, investigadora del CNRS (HDR)
Presidenta fundadora del CERIF - Centre Européen de Recherche et d'Information sur le Frérisme
cerif.eu